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  • “Gauguin’s Matriarchy” x Robmarie Lopez

    “Te faatereraa hau a Gauguin”, dijo el ídolo al pie de la montaña.

    Entonces desperté.—RL

    No, no son palabras proféticas—al menos, no que yo sepa. Pero si describen en Tahitiano la más reciente obra de Robmarie López: Gauguin’s Matriarchy, un libro en el cual se analizan visualmente las obras Tahitianas—bueno, más bien polinesias, en general—del artista post-impresionista Paul Gauguin.

    ¿Quién era Paul Gauguin? Hay mil y una formas de contestar esta pregunta. Factualmente, empezaríamos por decir que era un artista francés del siglo 19. La historia de Gauguin es algo fascinante. De joven pasó su niñez en Perú, junto a su madre y su hermana. Su padre era un reportero radical quien tuvo que emigrar de Francia poco después de la revolución del 1848, año en que nació el muchacho quien se convertiría en el mentor de van Gogh, en el fundador del simbolismo francés, y en el célebre—aunque controversial—pintor de la sociedad polinesia durante el Fin de Siècle.

    Es en base a este último punto donde comienza nuestra historia. Aunque Gauguin’s Matriarchy no es una obra de ficción, igualmente recorre la obra final del artista, iniciada durante los 1890s, partiendo de la premisa que su construcción (o deconstrucción, según fuera el caso) de la sociedad polinesia tiene mérito antropológico. Si bien no toda su obra puede ser vista de esta forma, sí existen ciertos cuadros cuyo acumen simbólico corresponde a un deseo real de comunicar el los mitos y realidades pre-coloniales de Tahití y las islas polinesias. Pinturas como Tehamana Tiene Muchos Ancestros son ejemplo de esto: tal y como la pintura medieval intenta educar al público sobre realidades religiosas, Gauguin utiliza la comunicación visual para comunicar los variados orígenes de la cultura polinesia, una cultura hoy reconocida por su gran proeza de navegación.

    En Gauguin’s Matriarchy, se analizan estas obras de corte introspectivo, enfocándose el análisis en la concepción de la mujer Tahitiana como una Eva bíblica, antes de la caída: libre, apoderada, encarnación de Vairaumati, “la primera mujer,” quien se convirtiera en la diosa de belleza que inspiró la formación de los areoi, culto espiritual donde hombre y mujer dedicaban sus vidas a conservar la memoria cultural de las Polinesias.

    Según el mito polinesio—al menos, según lo contaba Gauguin, la regente de Vairaumati y todos los polinesios eran Hina, diosa de la Luna y contraparte del dios Taaroa, para ellos el creador. Si bien el culto de Taaroa históricamente se transformó en el culto a Tane, un dios “más práctico,” según historiadores (también enfocado en la belleza, aunque bien regía la guerra), el culto a Hina se mantuvo constante, reconocido en el idioma del diario vivir, respondiendo al calendario y a la disposición del clima y de los tiempos: Hina del mar, Hina de la tierra…

    Aunque no existe una verdad absoluta sobre los mitos polinesios, fue con este entendimiento que Gauguin se acercó a su obra visual y escrita, pues fue en Noa Noa donde el artista inicialmente compartió el origen mitológico de los polinesios, así como otros eventos de significancia artística y personal. Por ejemplo, Le repas (dit aussi <<les bananes>>), parece reflejar una experiencia descrita en Noa Noa. Algunos meses después de llegar a Tahití, Gauguin se encontraba pasando hambre, cuestionando la sabiduría de emprender tal viaje—en efecto, persiguiendo el sueño de establecer un “estudio tropical,” inspirado tanto por carácter artístico como por la insaciable curiosidad histórica-cultural “primitiva” de sus tiempos. Pues, en medio de su hambruna, apareció un vecino Tahitiano invitándolo a comer en su casa. Gauguin se negó, por orgullo personal, aunque apreció el gesto. Igual luego de un rato escuchó a alguien en las afueras del hogar. Al abrir la puerta, apareció un plato de comida, dejado por la hija del Tahitiano. El gesto inspiró gratitud en Gauguin, así como mayor reflexión sobre la naturaleza de lo salvaje, de lo “primitivo” con lo cual se identificaba. “Al igual que nosotros los consideramos ‘primitivos,’ también ellos me consideran a mi como un salvaje,” dijo Gauguin, quien en ese momento cuestionaba su habilidad para valerse por sí mismo. Sobrevivir no era tan simple como tomar una fruta de un árbol.

    Paul Gauguin, La Comida (dicho también como Los Guineos), 1891, óleo sobre canvas. Musée d’Orsay.

    Podemos observar la centralidad de la mujer (o de lo femenino) en La Comida. Los varones miran a la muchacha al centro del cuadro, de cierta forma reconociendo su centralidad. Hay varias formas de interpretar este gesto y la escena en general. Pero los símbolos que la rodean—el caldero lleno de agua, la mujer sentada al fondo, parecen aludir al origen de la vida misma; la mujer como sustento biológico y cultural. Incluso la mujer sentada, con sus contornos de carácter jeroglífico, parecen aludir a las tabletas rongorongo “descubiertas” en la Isla de Pascua por los franceses en los 1860s. Tal isla, conocida como “Rapa nui” por los polinesios, fue poblada por ellos entre 800-1200AD—un hecho impresionante puesto a que realizaron la gran emigración desde Las Marquesas. Por tanto, la hazaña apoya el panculturalismo de los polinesios, quienes poblaron grandes tractos del Pacífico, y que aún conservan su esencia cultural cohesivamente, compartiendo un “inconsciente colectivo” fascinante, que ocasionalmente sube a tomar aire en las obras de Gauguin.

    En Gauguin’s Matriarchy (“El Matriarcado de Gauguin”) se discute esta obra y otras con más profundidad.

    Mientras esperamos el lanzamiento del libro “oficialmente” a través de Cambridge Scholars Publishing, puede conseguir una versión “deluxe” o “de coleccionista,” a $35 por tiempo limitado en edicionesplumaverde.com/gauguin. Esta versión tiene divisores de capítulos en “full color” y algunos análisis extra que hacen de este libro una buena inversión. La disponibilidad de esta versión puede cambiar una vez se lance por Cambridge Scholars Publishing (no afiliada a Ediciones Pluma Verde), por eso recomendamos que haga buen uso de su disponibilidad.

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    ¡Finalmente! Si desea conocer más acerca de la teoría con la cual se analizaron los cuadros, puede acceder libremente a dos artículos académicos:

    López, Robmarie. “Gauguin’s Sculpture: Eve as Archetype of Tahitian Matriarchal Consciousness.” ISRG Journal of Arts, Humanities and Social Sciences III, no. III (2025): 161–70. doi:10.5281/ZENODO.15469590.

    López, Robmarie. “Circumambulating Paul Gauguin’s Oviri as an Archetype of Matriarchal Consciousness.” Annals of Archaeology 7, no. 2 (2025): 30–47. doi:10.22259/2639-3662.0702004.


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    -RL