“East Meets West: How 36 Views Influenced Impressionism” x Robmarie Lopez

Disponible como libro digital o cubierta blanda por Amazon.

¡Saludos amig@s! Bienvenidos a otro “post” de Ediciones Pluma Verde. En esta edición, compartimos buenas noticias: el lanzamiento del libro East Meets West: How 36 Views Influenced Impressionism por “esta servidora”: Robmarie López.

Si es fanático del arte japonés o incluso del arte impresionista—los lotos de Monet, por ejemplo—tal vez le interese saber que el artista Katsushika Hokusai (de quien he hablado anteriormente) fue una de las influencias más prevalentes sobre el arte europeo moderno del siglo XIX. Los 1800s fueron años de expansión comercial y cultural, tanto para el Oeste como para Asia. Aunque Japón mantenía una cultura hermética, ya habían establecido contacto con los Holandeses para finales del siglo XVIII, lo cual inició en Japón una gran curiosidad por todo lo Holandés o Europeo. Surgió una escuela de arte llamada “Estudios Holandeses,” donde artistas Japoneses estudiaban a profundidad el arte Holandés, tanto fino como ilustrado en libros de ciencia. En base a estos estudios, Japón permitió el importe de tecnologías Holandesas (aunque más bien Europeas, en sentido general) como el microscopio y el telescopio, ambas cuales el renombrado artista se entusiasmó por conocer.

Esta relación comercial entre Holanda y Japón de veras floreció cuando comenzaron a importar tintes azules, conocidos como Prussian Blue o bero ai, cuales resaltaron considerablemente los cielos diurnos plasmados en los impresos de Hokusai y sus contemporáneos. Previo a la llegada de este tinte, se utilizaban tintes naturales basados en plantas, cuales rápidamente perdían su matiz. En fin, tal fue el entusiasmo por estos tintes que surgió un movimiento de impresos “ukiyo-e” llamados “azuri-e”, o impresos en tinta azul. Estos impresos también derivaban inspiración del arte clásico de la China, y es fácil imaginar cómo las icónicas porcelanas azules y blancas pudieron haber mediado este arte Japonés.

Katsushika Hokusai, Impresión #17 de Treintiseis Vistas de Mt. Fuji (“Thirty-Six Views of Mt. Fuji”), c. 1830, impreso en bloque de madera. Dominio público.

La impresión #17 de esta serie es un buen ejemplo tanto del azuri-e como de una escena proto-impresionista. Uno de las características de este movimiento artístico es su enfoque en ilustrar una escena particular durante un momento específico del día. Por tanto, proliferan las mismas escenas vistas en la mañana o en la tarde—e incluso de noche, como los “prints” de Kiyochika, quien se convertiría en uno de los principales exponentes del impresionismo japonés a finales del siglo XIX.

Kobayashi Kiyochika, Fireworks at Ikenohata, 1881, impreso en bloque de madera. The Met.
Katsushika Hokusai, Impresión #17 (Alterna) de la serie Treintiseis Vistas de Mt. Fuji, c. 1830. Nótese que aquí el uso de color es más variado y prominente, sugiriendo un amanecer.

Si bien el impresionismo como tal evolucionó en Francia durante los 1880s, en la obra de Hokusai comenzamos a ver esta preocupación por la escena tal y como corresponde a un momento particular del día, con todas sus implicaciones.

Si bien la influencia del “japonismo,” como se le llegó a conocer, está bien documentada en la historia del arte, la influencia precisa de la obra de Hokusai sobre artistas específicos como Monet y Whistler tiende a ser menos discutida. Tal es la meta de este libro: iniciar la discusión sobre el impacto de esta reveladora serie de impresos, que—más allá de revolucionar las técnicas del arte europeo del siglo XIX—también plasma las ansiedades de Japón durante las décadas previas a su apertura internacional.

Si desea aprender más acerca de este fenómeno arte-histórico, puede adquirir el libro para Kindle a sólo $1.99 o el libro cubierta blanda a $4.99.


¡Hasta aquí este post de Ediciones Pluma Verde! Recuerde seguirnos en Blue Sky para más actualizaciones.

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